Tratamiento de aguas residuales
Gracias al tratamiento de aguas residuales, un proceso que incluye diferentes tipos de procedimientos (físicos, químicos, fisicoquímicos o biológicos), cuyo objetivo es eliminar y/o reducir la contaminación o las propiedades no deseadas del agua, se garantiza el acceso al agua limpia y la prevención de la contaminación de ríos y mares.
El objetivo de este proceso es obtener agua con las características adecuadas para su uso. El tratamiento del agua depende tanto de las propiedades iniciales del agua como de su uso previsto.
El tratamiento de aguas residuales procedentes de núcleos urbanos o industrias se lleva a cabo en una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR).
En las plantas de tratamiento de aguas residuales, los procesos de depuración (que se producen de manera natural en el recorrido de un río) se concentran y automatizan.
Industria
Las bombas han contribuido al desarrollo técnico del sector industrial hasta tal punto que se podrían considerar uno de los recursos esenciales dentro del tejido productivo.
Dado que la industria química requiere bombas de alto rendimiento que funcionen sin interrupción y cumplan con las normativas de seguridad y medioambientales, la elección de la bomba adecuada es crucial, especialmente en aplicaciones químicas. El equipo de expertos de Kronoa responde a los retos de los procesos químicos siguiendo las mejores prácticas del sector y teniendo siempre en cuenta las normativas medioambientales y de seguridad y salud laboral.
Biogás y Residuos
Las bombas desempeñan un papel muy importante en la gestión de diferentes tipos de residuos, por lo que es fundamental elegir las mejores bombas para el bombeo de residuos alimentarios y subproductos animales. Para los residuos alimentarios, se necesita una bomba capaz de bombear sólidos resistentes de forma fiable y que no sea propensa a obstrucciones, lo que evitaría tiempos de inactividad y pérdidas de producción.
El uso de distintos tipos de residuos para producir biogás como método de generación de energía renovable cobra cada vez más importancia, especialmente en los países de la Unión Europea, donde las normativas relativas a la correcta gestión de residuos son más estrictas, promoviendo la protección medioambiental, la reducción de emisiones de CO₂ y el impulso de la energía verde o ecológica.
La planta de biogás es el sistema encargado de la conversión de materia orgánica en biogás. Existen diferentes tipos de plantas, principalmente en cuanto a tamaño, pero los principios básicos de funcionamiento son los mismos para todas ellas. El interés del biogás radica en su contenido de metano, que tiene un poder calorífico de 10 KJ/m³ y puede utilizarse como fuente de energía renovable.
En un colector, que actúa como biofiltro, la descomposición de la materia orgánica se utiliza para producir energía eléctrica, energía térmica y biocombustible.